"Virgen Santa de Guadalupe, dígnate recibir benignamente la humilde corona que te ofrecen tus hijos de esta parroquia, el día en que te juran su Celestial Patrona"
Guadalupe, enero 12 de 1912.
Con esta dedicatoria, inscrita en la bella joya preparada para el acontecimiento, se coronaba hace un siglo, la imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe, patrona de esta comunidad.
La noche de ayer, 12 de enero, culminó el triduo preparado para conmemorar el primer centenario de aquel importante día en el que, de manos del Pbro. José María de la Mora, Párroco de esta comunidad, se coronaba a la Guadalupana y se le hacía juramento como Patrona de este lugar.
Con una nutrida procesión por las principales calles, cientos de capillenses, niños en su mayoría, charros, danza y banda de guerra, acompañaron dos carros alegóricos. El primero era una representación de cómo fue hace un siglo la llegada a Capilla de la corona de oro hecha para ese acontecimiento. El segundo carro, llevaba la preciosa imagen, pintada por Pablo Valdez en 1894, que estuvo en el altar de 1896 a 1992 y la que fue coronada en aquel entonces.
Luego de dar la bendición en la plaza con la imagen, entre aplausos, cohetes, repiques de campanas y música, ésta fue llevada al interior del templo parroquial para dar paso a la solemne Eucaristía.
La santa misa, llena de emotivos momentos, fue presidida por el Párroco Miguel Gutiérrez, en la que también participaron concelebrando los vicarios de esta parroquia, los sacerdotes Ignacio Hernández, Rafael González y Francisco Tapia.
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Fue grato ver también concelebrando al recién ordenado sacerdote Abraham López Orozco y al Sr. Canónigo Roberto Corona, a quien no le importó estar delicado de salud e incluso haber estado hospitalizado en días pasados, y se hizo presente en este evento tan importante.
En el templo lleno a su máxima capacidad, la comunidad participó fervorosa en todos los momentos de la celebración Eucarística. Mientras el Padre Francisco en lo alto del retablo, junto a la imagen de la Virgen, sostenía la corona que cubre las sienes de la guadalupana, entre aplausos y armoniosos cantos interpretados por el Coro Guadalupano, se refrendó el juramento hecho en esta tierra hace cien años a nuestra morenita.
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Durante la homilía, el Sr. Cura nos exhortó a sentirnos orgullosos de nuestra fe y tradiciones y de ser hijos de esta tierra; a confirmar ese juramento que nuestros antepasados hicieron a la Santísima Virgen, principal y primera fundadora de esta comunidad; a mantener vivo ese respeto y devoción por ella; a ofrecerle ahora ya no una corona de oro, sino una tejida con los corazones y el amor de todos los hijos de esta parroquia.
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Con un bello canto compuesto especialmente para la ocasión, la Salve y el himno Guadalupano, entre muchos otros, el coro dio mayor realce a la ceremonia que finalizó alrededor de las 10 de la noche. Unos minutos después, la Orquesta de la Casa de la Cultura de Tepatitlán, nos deleitó a los ahí presentes con un magnífico concierto musical en el mismo recinto.
De esta manera finalizó un homenaje sencillo hasta cierto punto, sin juegos, música en las calles, castillos y demás; en el que no se vivieron las aglomeraciones, excesos y derroches de alcohol que ya se están presentando en nuestra fiesta patronal. Nada de esto fue necesario. Vivimos un homenaje netamente religioso, para agradecer ese amor de Dios que desde su fundación ofrece a esta comunidad por intercesión de Santa María de Guadalupe, pero de manera especial conmemorar y refrendar ese juramento que los capillenses, desde hace cien años, le hicimos a ella y por quien orgullosamente, lleva el nombre esta población.