manuelgalindo Guru


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Publicado: Dom Mar 07, 2010 8:19 pm Asunto: LA LOTERÍA: EL ÁRBOL |
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LA LOTERÍA: EL ÁRBOL
Por Juan Ramón Alvarez
En agosto del pasado año, del 2009, mientras fuí a conocer el puente de la carretera Cuquío-Tepa, pasé por un campo que una empresa tequilera tiene en Mezcala. Este terreno consiste de varias docenas de hectáreas sembradas, claro, de agave. Para atender el cultivo, la misma compañía emplea entre sesenta y setenta obreros. Lo interesante es que ninguno de ellos es de esa Delegación. La tequilera los recluta desde el vecino estado de Zacatecas, los lleva hasta Mezcala y ahí viven y trabajan en los campos de maguey mientras dure su contrato con la empresa.
En contraste, al día siguiente me llamó la atención una camioneta que andaba dando vueltas por el pueblo. El chofer de dicho vehículo, según me dijeron, buscaba a unos obreros para trasportarlos a otro terreno de cultivo relativamente cerca del agave mencionado, pero en este caso las plantas son árboles de aguacate. “¿Árboles de aguacate?” pregunté pensando que quizá no había escuchado bien. –Así es,- se me contestó. Luego el amigo que me dijo lo anterior, abundó en el tema contándome que: “el diputado Juan Carlos Castellanos había comprado el rancho El Cerrito Colorado y había plantado algunos miles de árboles de aguacate.”
Ya más adentrados en la plática, se me informó también que Juan Carlos sólo empleaba personal de Mezcala y que en esos días la cantidad de trabajadores superaba las tres docenas. Mi asombro y mi alegría no me dejaron expresarr nada más, sólo le dije a mi interlocutor: “mis respetos para el diputado.”
¿Por qué mis respetos para el señor Castellanos? Por tres razones y éstas son: 1) porque los árboles mejoran el medio ambiente en todas formas. 2) porque los frutos del aguacate son un “manjar preferido de los dioses” y 3) porque cuando Juan Carlos tenga que cosechar las múltiples toneladas de esa fruta, va a necesitar cientos de empleados y estos, saldrán muy probablente de Mezcala. ¡Que contraste del negocio de Juan Carlos con la empresa tequilera caray!
¿Por qué contraste? Yo creo que el desastre ecológico que causa el cultivo de agave, no hay necesidad de explicarlo. Es decir, es de todos conocido, pues desde el principio de arrasar un campo para sembrarlo de agave, se termina de un solo golpe con las plantas de las cuales comen varias especies de aves y lo mismo pasa con los otros animales que se alimentan de esas aves, de cierta manera, entonces, es transgresor de la cadena alimenticia. Pero aún más, no únicamente se daña al medio ambiente al hacer eso, me refiero a cuando se arrasa un campo para sembrar agave, si no que la cadena devastadora es larga y en extremo peligrosa ad eternum. Los daños relativamente pronto llegan al humano al ingerir el –ardiente- líquido extraído del agave que quema boca, garganta, esófago y el resto del sistema digestivo. El daño va más allá, hasta el hígado, corazón, riñones y no se diga el cerebro. La destructividad continúa en lo social acabando con matrimonios, hogares y familias enteras. ¿Alguien dijo que era sabroso el tequila?
Por otro lado, el cultivo de árboles como el aguacate nos da sombra. Luego las mismas plantas, ingieren a través de sus hojas el bióxido de carbono conviertiéndolo en oxígeno para que nosotros y los animales podamos respirar además de regular las condiciones climatológicas. Como si lo anterior fuese poca cosa, los frutos de esos árboles nutritivos y deliciosos nos alimentan como a reyes. ¿A alguien no le gusta el aguacate?
Yo creo que muy bien se podría sumarizar que el agave se cultiva exclusivamente para destruir y en cambio, el agucate para construir. Entonces ¿se tiene que ser un necrófilo para concientemente plantar y atender agave? Por otro lado ¿se necesita ser un enamorado de la vida, un biófilo, un tipo de San Francisco de Asís para sembrar y cuidar árboles de aguacate?
A todo esto, para darles a mis lectores fechas más exactas, los días 4, 5 y 6 de marzo del corriente, busqué a don Juan Carlos Castellanos. Le llamé varias veces por teléfono a su tienda Almacenes Tepa, pero sencillamente no lo localicé. Yo quería que me platicara cuantas hectáreas tiene sembradas de esos árboles, cuantas personas emplea, cuantas toneladas espera cosechar en cuantos años y cuando eso suceda, a cuantos obreros más tendrá necesidad de emplear. Ni modo, otra vez será. No obstante, nada me impide opinar que empresarios como él, son los que necesitamos en Mezcala, bueno en realidad en todo el planeta.
Entonces, por todo lo anterior, esta semana le dedico la carta de la lotería –El árbol- a Juan Carlos Castellanos porque como decían en Mezcala –los gritones- del popular juego cuando salía precisamente esa carta: “al que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija.”
alvarezdmezcala@yahoo.com _________________ Manuel Galindo |
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